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domingo, 22 de noviembre de 2020

LA POSTAL DE MATARO

 


Quan vaig veure la foto, de seguida vaig sentir un calfred. Quantes vegades m’havia guanyat de petita una bronca perquè remanava la capsa de sabates on la meva germana gran guardava els seus secrets. M’agradava sempre regirar-la i intentaba llegir. Jo a les hores era molt petita, però ja començava a juntar les lletres i era capaç de llegir una postal. Sí, aquella postal en blanc i negre de la platja de Mataró, on es veía aquesta imatge justament.
“Amor meu t’envio aquesta postal de la platja on cada dia baixo una estoneta a prendre el sol i fer un banyet. Pensa el que et vaig dir l’altre dia, ja saps quins són els meus sentiments. Romia-t’ho amor meu.”
Encara ho recordo com si fos ara, de tantes i tantes vegades que ho havia llegit. No sé perquè a la meva germana no li agradava aquell noi que n’estava tan enamorat. Recordo que la venia a buscar a casa amb un cotxe descapotable L’àvia deia que era un bon partit, que el pare tenía una fábrica tèxtil allà a Matarò, jo em sembla que no hi havia estat mai encara
El temps i el destí… que estrany que és tot plegat!. Ara cada día baixo sola a aquesta mateixa platja, ben buida, per cert, degut al maleït virus, i sense adonar-me’n, miro i és la mateixa imatge i jo no n’era conscient. Què se n’haurà fet d’aquell noi?, potser encara deu ser per aquí. Ja m’agradaría a mí tenir un pretendent axí, que em portes a voltar amb el seu cotxe descapotable. Jo no li faría pas fàstics, com la bleda de ma germana!

lunes, 19 de noviembre de 2018

LA MODISTA DE MATARO

No tenia jo més de tres anys quan va morir la mare i vaig haver d'anar-me a viure amb els tiets de Montgat. Ells tenien el cosinet que ja era gran i treballava a Tossa de Mar. Els tiets es desvivien amb mi i feien tots els possibles perquè jo fos una miqueta feliç. Diuen que la mare em portava com una nina i ella mateixa em feia la roba. Quan els vestits es van fer petits perquè encara que no tenia ganes de menjar per la tristor que em tancava la boca, de mica en mica la natura fa el seu curs i jo vaig creixa. La tieta que sempre li agradava anar ben vestida tenia la modista a Mataró. Recordo axins, entre imatges, que un dia vàrem agafar el tren negre de fusta i vam venir a Mataró. No em pregunteu on vivia aquesta senyora, però sí que recordo que després de prendrem mides i provar els vestits la tieta em va dir que com m’havia portat mol bé aniríem al cinema. No lluny d’allà feien una pel•lícula d’en Toni Curtis. Sortien molts cavalls i una princesa. Encara que jo era joveneta em vaig enamorar d’aquell noi d’ulls blaus com el cel.

jueves, 19 de abril de 2012

EL DRAGON DE SANT JORDI


Año 2212 de la Era de la Globalización. Marta abre los ojos y ve que todavía es de noche. Está nerviosa y no puede dormir. Mañana es el gran día. Su papá la llevará a la catedral de Barcelona. Unas horas más tarde, después de tomar el desayuno, Marta se pone el vestido de las fiestas. Viven en una zona cerca de la playa en el barrio de Mataró. Cogen el metro y en un par de minutos se presentan en la plaza de la catedral. Hoy se encuentra especialmente engalanada para celebrar el bicentenario de la llegada del dragón. Marta ha oído mil veces la historia, pero le gusta que su padre se la vuelva a contar. Mientras no comienzan los actos de celebración, el papá de Marta le vuelve a relatar lo que dice la historia sucedió aquella noche, antes del 23 de Abril del año 2012. “La sociedad estaba sumergida en una grave crisis desde hacía varios años. Había sido causada por unos señores que les llamaban especuladores y que manejaban todo el dinero de los ciudadanos. Su poder era tan grande, que hacían caer gobiernos y manipulaban los medios de comunicación haciendo creer a la gente que no había otras soluciones, que no fueran las que ellos dictaban en los mercados. Los países cada vez eran más pobres y la gente no tenía trabajo. -¿Qué quiere decir pobre, papá? Le pregunta Marta a su padre. Bueno, se ve que había una especie de clases sociales, unos eran ricos y muchos de ellos formaban parte de esos especuladores y otros, los pobres, sufrían las acciones de éstos. La situación era lamentable e insostenible. Día tras día, más familias se encontraban sin trabajo. Perdían la casa y tenían que ir a pedir limosna a las organizaciones sociales. Estas a su vez ya no disponían de recursos, porque los gobiernos no tenían fondos que darles, si querían cumplir con el déficit que estipulaban esos mercados. Todo era realmente muy confuso, pero lo cierto es que la Humanidad estaba sometida a un gran sufrimiento sin necesidad. A pesar de haber estrenado el siglo XXI todavía existían guerras donde se mataba a inocentes y niños que morían de hambre. De repente, aquella noche sucedió algo inexplicable. Apareció en el cielo unas grandes bolas de fuego que se acercaban con velocidad hacia la tierra. Los científicos decían que era el sol que se estaba desintegrando. Otros, apuntaban que era el fin del mundo y así se cumplía la profecía Maya del 2012. Cuando aquellas grandes bolas de fuego llegaron cerca de la atmósfera, se vio claramente que en realidad eran dragones. Si, millones de dragones que comenzaron a dar vueltas alrededor del planeta. Volaban desde el Polo Norte hasta la Antártida. Dice la leyenda que no se sabe exactamente qué sucedió. Pero toda la Humanidad quedó inmersa en un profundo sueño, producido por una especie de fuego que lanzaban los dragones. A la mañana siguiente todo el mundo supo lo que tenía que hacer. El dinero había desaparecido. Ya nadie sabía lo que era. No era necesario. Ya no se necesitaba consumir en exceso, ni ser productivo, ni competir con nadie. Cada individuo, de acuerdo con sus aptitudes y preferencias, trabajaba para la comunidad con alegría y satisfacción del trabajo bien hecho. Se racionalizaron los recursos y todo el mundo fue incluido dentro del sistema. Las farmacéuticas dependían directamente de la OMS y paulatinamente fueron desapareciendo las enfermedades. Ya no fue necesario matar a los animales para comer, pues ellos como ves también conviven con nosotros como seres vivos que son. -Papá no me digas que se mataba a los animales. Si hija, si, aquella gente eran tan primitivos, que incluso mataban elefantes por diversión. - Papá, papá, mira, que empieza la ceremonia.